publicidad
05 de marzo de 2013 • 11:21 • actualizado el 02 de mayo de 2013 a las 15:57

Carlos Castaño: perfil de un psicópata con aires de grandeza

Consolidada bajo el nombre de Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), Castaño no duda en dar rienda suelta a su enfermiza vocación de mercenario dejando una estela de muerte y terror a lo largo y ancho de toda la Cosa Atlántica.
Foto: Archivo / Terra Colombia
 

Nacido en 1965 en el seno de una familia de Amalfi (Antioquia) que comenzó a combinar labores agrícolas y ganaderas con actividades de narcotráfico al amparo del capo Pablo Escobar, Carlos Castaño Gil hizo parte de un primer grupo de la organización paramilitar liderada por su hermano Fidel, conformada para hacer frente a los continuos hostigamientos por parte de las Farc, guerrilla a la que nunca perdonarán el hecho de haber asesinado al padre del clan,  Jesús Antonio Castaño González, tras recibir el pago por su rescate en 1981.

De temperamento grandilocuente y dado a hablar más de la cuenta, Carlos Castaño permanecerá a la sombra de su hermano hasta que Fidel, o Rambo, muere a manos de una facción de la disidencia de la guerrilla del Epl, ocurrida en 1994 en extrañas circunstancias, y tras librar una guerra a muerte con el cartel de Medellín en la que al parecer contribuyen a dar con el paradero de Escobar y el posterior desmantelamiento de la organización criminal, gracias a la conformación de los autodenominados Pepes, o Perseguidos por Pablo Escobar.

Protagonista de primer orden en la retoma de Urabá, y con tan solo 29 años de edad Carlos Castaño logra consolidar una auténtica máquina de guerra entrenada por el mercenario israelí Jair Klein y en la que parte de su adoctrinamiento al parecer estaría basado en la justificación de la necesidad y obligación de matar a cualquier persona vinculada a la guerrilla o a la izquierda, fruto de la cual se produce el asesinato de los candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo, a la par de los más de 3.000 integrantes que para ese momento contaba la Unión Patriótica.

Consolidada bajo el nombre de  Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), Castaño no duda en dar rienda suelta a su enfermiza vocación de mercenario dejando una estela de muerte y terror a lo largo y ancho de toda la Cosa Atlántica bajo la mirada aquiescente de familias terratenientes y compañías multinacionales que veían desaparecer el espantoso azote de una guerrilla no menos criminal y cada vez más bárbara en sus habituales prácticas de combate para luego unirse a un grupo de similares características conformado por Iván Roberto Duque Gaviria, alias Ernesto Báez, en el centro del país.

Consolidada como Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) en 1997, el poder de la temible estructura se alimenta del sostenimiento de algunas personas vinculadas al sector ganadero y del comercio que se ven impotentes ante la ineficacia del Estado en combatir a una guerrilla que ve aumentar sus arcas gracias al cobro de vacunas y extorsiones, a la par de una cada vez más estrecha cercanía con el narcotráfico que los paramilitares no dudan en imitar, desencadenando una guerra civil que a la fecha deja cerca de cuatro millones de desplazados y un sinnúmero de muertos.

Empeñado en llevar su causa de exterminio de guerrilleros y comunistas hasta sus últimas consecuencias, el hombre de atuendo militar característico, voz ronca y ojos que parecían salirse de sus orbitas cada vez que alguien osaba contradecirlo o cuestionar sus propósitos no duda en financiar la campaña de varios políticos en diferentes regiones del país pero con particular prelación en la Costa Atlántica, además de ordenar la retención y ajusticiamiento de algunas personalidades del país entre las que se recuerda de manera especial a Piedad Córdoba y el humorista Jaime Garzón Forero, por supuestos vínculos con la guerrilla.

Enfrentado a la disyuntiva de volcar la totalidad de su actividad hacia el narcotráfico, Castaño comienza a tener varios enfrentamientos con los diferentes comandantes que integran las autodefensas a quienes se suma un número indeterminado de pequeños capos que buscan sacar partido del proceso de reinserción a la vida civil, liderado por el presidente Álvaro Uribe Vélez mediante la denominada Ley de Justicia y Paz por cuenta de la cual las personas que se acogen al proceso reciben considerables rebajas en sus penas.

Con una hija enferma del llamado ''síndrome del maullido de gato'', Carlos Castaño comienza a intentar una negociación directa con el gobierno de los Estados Unidos, con la que una facción de la organización volcada de lleno al tráfico de estupefacientes liderada por su hermano Vicente no está de acuerdo y al parecer sería el motivo para que se ordenara su ejecución en abril del 2004 en una finca cercana a Santa fe de Antioquia, conforme a la versión que sobre el particular rindiera Jesús Ignacio Roldán Pérez, alias "Monoleche".

Versión que sería ratificada de manera oficial de acuerdo a pruebas morfológicas y de ADN hechas por el Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía, dadas a conocer el 4 de septiembre de 2006, durante la dirección del fiscal Mario Iguarán Arana, con las que se cerraba uno de los capítulos más trágicos y violentos en la historia reciente del país.

Síguenos a través de Twitter en @TerraColombia

Sigue a Terra Noticias en tu móvil en m.terra.com.co

Sigue también en tu tablet a Terra Noticias por tablet.terra.com.co

Terra