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06 de septiembre de 2012 • 14:50 • actualizado a las 16:05

Araña roja, una nueva amenaza para el café de Colombia

La foto tomada el 5 de septiembre del 2012 muestra las hojas rojizas de unos 6 kilómetros de cafetales colombianos de Manizales, en la villa de La Syria, que están invadidos por la araña roja, un ácaro que aunque es diminuto representa una amenaza gigante para la producción de café del tercer exportador mundial del grano. La araña roja ataca con voracidad las hojas verdes de los cafetos, provocando una decoloración rojiza o bronceada hasta marchitarlas y tumbarlas.
Foto: Jonh Jairo Bonilla / Reuters
 

El colombiano Jairo Morales observa con preocupación las hojas rojizas de los cafetales invadidos por la araña roja, un ácaro que aunque es diminuto representa una amenaza gigante para la producción de café del tercer exportador mundial del grano.

La araña roja ataca con voracidad las hojas verdes de los cafetos, provocando una decoloración rojiza o bronceada hasta marchitarlas y tumbarlas.

Los diminutos arácnidos siempre han estado presentes en los cultivos de café, pero el control biológico ejercido por otros insectos había impedido hasta ahora ataques a gran escala.

"Fue sorpresivo, yo en los años que llevo en el café nunca en mi vida había visto pues un ataque así. Uno siempre ve o siempre he visto a las orillas de la carretera un foquito (...), pero jamás había visto un ataque como este", dijo Morales.

El trabajador atribuyó los ataques de la araña roja a las cenizas que cayeron sobre los cafetales después de la erupción del volcán nevado del Ruiz, a finales de junio, y que al parecer destruyeron los insectos que se encargan del control biológico.

"El riesgo sobre el cafetal es que lo deja todo chamiciado (quemado) y para volver a una planta de estas se demora mucho", explicó Morales mientras revisaba minuciosamente las hojas de un cafeto sembrado sobre una empinada montaña del departamento de Caldas, en la zona cafetera del centro de Colombia.

"Si estos cafetales no enraman, se puede perder esta cosecha que estamos a punto de recoger y se puede perder la del siguiente año, porque si el cafetal no tiene ramas no florece para el siguiente año", agregó.

La presencia del ácaro se detectó con fuerza en varias fincas del departamento de Caldas, el cuarto productor de café en Colombia y que aporta un 10 por ciento de la cosecha total, pero también se reportaron focos de menor impacto en los departamentos de Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, según la Federación Nacional de Cafeteros.

Los ataques de los diminutos arácnidos se presentan en momentos en que Colombia intenta recuperar su producción a niveles históricos de 11 millones de sacos al año.

La cosecha colombiana cayó en los últimos tres años por las fuertes lluvias, los ataques del hongo de la broca y un programa de renovación de cafetales con variedades resistentes.

ATAQUE EN MOMENTO DE BAJA PRODUCCION

Colombia, que en los últimos años perdió terreno en la producción mundial de café frente a países como Vietnam e Indonesia, reportó en el 2011 una cosecha de 7,8 millones de sacos de 60 kilos, la más baja en 30 años, y para este año espera una cifra ligeramente superior.

El ataque de la araña roja se está combatiendo con fumigaciones con productos químicos, un proceso que demanda una inversión adicional por parte de productores ya golpeados por los bajos precios internos del café como consecuencia de la caída de las cotizaciones internacionales, así como por la revaluación de la moneda colombiana, el peso.

Marcelo Salazar, integrante del Comité de Cafeteros de Caldas, dijo que pese a la fumigación de los cafetales atacados y a la asistencia de la Federación Nacional de Cafeteros, los productores están preocupados por las consecuencias.

"La plaga ya existía, ha sido un habitante natural de nuestras tierras cafeteras, pero nunca se había generado un daño económico como lo está siendo en este momento, donde la caficultura viene muy preocupada, pero estamos haciendo los trabajos para contrarrestar el daño", declaró.

"Podría generar un daño hasta del 30 por ciento de la producción, podría generar unos daños de caerse la hoja, de no llenar los frutos, de tener una mala calidad del café en el momento de venderlo (...) y sería pues nefasto en estos momentos en que tenemos dificultades de precios, que tenemos todavía dificultades consecuencia del cambio climático", explicó.

Colombia tiene alrededor de 900.000 hectáreas cultivadas con café, pero 300.000 se encuentran en renovación y se incorporarán paulatinamente a la producción a partir del 2013, cuando está proyectado un incremento de la cosecha.

Unas 563.000 familias dependen de la producción de café en Colombia.

La Federación Nacional de Cafeteros aún no tiene una estimación sobre las extensiones afectadas por la presencia del ácaro, pero asegura que los focos están bajo control.

"Se corre el riesgo de que se vuelva plaga cuando su población aumenta y representa un riesgo en el sentido de que como afecta la hoja, entonces lo que hace es interferir la acción de fotosíntesis y, si interfiere la acción de fotosíntesis, puede hacer daños en la producción", dijo Carlos Alberto Saldías, líder nacional de extensión de la federación.

"Lo importante es no dejar crecer el problema y estar atento para controlarla todavía cuando sus poblaciones sean bajas. La incidencia va a ser mínima a nivel general, puede tener efectos sobre las fincas en donde los daños sean muy grandes (...) pero a nivel general no vamos a tener un problema muy grande si trabajamos ya", concluyó.

(Reporte de Luis Jaime Acosta; Editado por Javier López de Lérida)

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