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Denuncian racismo y sexismo hacia las empleadas domésticas negras en Brasil

11 mar 2013
11h26
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Asociaciones de mujeres y ONG denunciaron hoy ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) los tratos racistas y sexistas de los que, a su juicio, son objeto las empleadas domésticas afrodescendientes en Brasil, víctimas de una "doble discriminación" por sexo y raza.

Portavoces de la ONG Global Rights y de la Asociaçao Cultural de Mulheres Negras (ACMUN) lamentaron un "racismo estructural" en un país en el que durante la última década los negros han pasado a ser la mayoría de la población, y que se agrava especialmente en un colectivo como el de las empleadas domésticas.

"Jornadas de entre diez y quince horas diarias, turnos nocturnos, condiciones de insalubridad y sueldos que, en muchas ocasiones, se pagan más tarde de lo pactado" son algunos de los aspectos que los peticionarios denunciaron ante los comisionados de la CIDH en Washington.

"La Constitución brasileña discrimina a las empleadas domésticas, al no reconocerles los mismos derechos que a otros trabajadores y eso, para empezar, les niega el acceso a los servicios de seguridad social", apuntó el portavoz de Global Rights Carlos Casado, quien recordó que "apenas un 27 % de las empleadas domésticas están registradas".

Con él coincidió la portavoz de ACMUN Eva Regina Pereira Ramao, para quien "sexo y raza son condiciones determinantes en el lugar de trabajo" en Brasil, como demuestra el hecho que el trabajo doméstico está "copado" por mujeres afrodescendientes.

"Pocas mujeres negras han recibido educación y, luego, se encuentran en puestos de trabajo en los que priman la informalidad, la precariedad y la ausencia de equidad", sentenció la activista, quien pidió al Gobierno "mayor implicación" para terminar con la discriminación.

A la petición respondieron los miembros de la delegación del gobierno brasileño desplazados a Washington para la ocasión, y, aunque reconocieron el racismo y sexismo "estructural", aseguraron estar trabajando para aplacar ambos fenómenos, mediante programas de discriminación positiva como "Sem Miséria" o "Minha Casa, minha vida".

"Es un problema que cada vez tenemos más en cuenta. Antes, el Gobierno pasaba de puntillas, pero hace ya tiempo que es una prioridad para nosotros", indicó la funcionaria Angela Nassimento, quien también garantizó que se están llevando a cabo medidas "para potenciar la instrucción entre las empleadas domésticas".

Aun así, las respuestas del Gobierno no satisficieron del todo a los comisionados de la CIDH, y la comisionada Rose-Marie Belle Antoine pidió que se afronte el problema con mayor tenacidad.

"La situación, pese a los esfuerzos del Gobierno, sigue siendo mala y amenazadora. Cuando las empleadas domésticas, que ya sufren discriminación de por sí, pertenecen todas a una misma raza, el fenómeno se dispara", concluyó Belle Antoine.

EFE en español EFE - Agencia EFE - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización escrita de la Agencia EFE S/A.

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