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12 de mayo de 2013 • 01:46 • actualizado a las 01:48

Madre Laura: santa gracias a mucho más que sus milagros

''Nosotras no estamos solas porque es con la comunidad con la que venimos trabajando, de manera que ese es nuestro respaldo y nuestra fortaleza''.
Foto: Juan Carlos Millán Guzmán / Terra Colombia
 

La vicaria provincial de las Misioneras de la Madre Laura provincia de Bogotá, Hermana  Alba Teresa Cediel Castillo recibió a Terra Colombia pocos días antes de que se oficializara la canonización de la santa por parte del Papa Francisco y en medio del natural regocijo, así como de los preparativos que se adelantan para conmemorar la histórica fecha que se en la sede de la benemérita institución, tuvo la deferencia de ofrecer una entrevista de carácter exclusivo en la que habló de lo divino y lo humano haciendo particular énfasis en la necesidad de rescatar el legado de la beata, hoy santa.

Legado que se remonta a una época en que los Indígenas eran vistos como unos auténticos salvajes y desprovistos de alma, que la santa cuestiona de manera permanente tras llegar a tener la certeza de que no solo basta con declarase hija de Dios, sino que además hay que vivir la experiencia de serlo a través de una relación que combina la experiencia mística y un trabajo dedicado a la defensa del reconocimiento de su dignidad, en sus realidades humanas y divinas, el respeto a sus territorios ancestrales por medio de una educación integral.

Con un total de cinco provincias que abarcan las regiones ubicadas en Venezuela, Popayán, Ecuador, Medellín y Bogotá, la obra misional se extiende en apartadas zonas del país, Latinoamérica y África. ''Allí donde hay más necesidades estamos'', puntualiza la Hermana Teresa, quien con un marcado acento santandereano además estima que en la actualidad debe haber cerca de 850 misioneras activas, entre quienes incluso hay también indígenas y afrodescendientes.

''En el Catatumbo la gente se ve abocada a sembrar coca porque la verdad e que nadie les compra otra cosa. Ni plátano, ni maíz, ni yuca. ¿Hay paz en eso?''.
Foto: Juan Carlos Millán Guzmán / Terra Colombia

¿Qué importancia tiene la canonización para la congregación?

Hay varios motivos, pero me gustaría enfatizar la importancia y santidad de su vida a lo largo de toda su obra porque a pesar que en un primer momento quiso ser carmelita, luego de descubrir la realidad tan dura que estaban viviendo los pueblos indígenas optó por irse a trabajar con ellos, haciendo de la selva su lugar de trabajo y de la naturaleza su sagrario, o sea un lugar teológico.

¿Qué importancia tienen para la comunidad los milagros que se le atribuyen a la santa?

El milagro más grande es que su obra continúe y que nosotras todavía podamos estar donde la madre Laura nos quería ver, porque la verdad es que para esa época (1914) el hecho de que una mujer hiciera lo que ella hizo la verdad es que también es un hecho que debe destacarse porque  entonces la mujer solo tenía dos alternativas: o se casaba o terminaba en un convento.

Sin embargo, y bajo la consigna de ser misioneras antes que religiosas, ella decide tomar la opción de dedicar el resto de su vida al pueblo indígena, incluso antes de pensar en tomar los hábitos; cosa que para la sociedad de Medellín fue visto como una absoluta locura, porque ella sale a lomo de mula y apenas acompañada por su madre y unas muchachas que al igual que ella estaban todas muy jóvenes.

¿Se han sobrevalorado los milagros de los que tanto se habla por estos días?

El milagro es una obra de Dios que se pide a través de la madre Laura; pero muchas veces nos quedamos en eso y la verdad es que su legado va muchísimo más allá, porque el mayor de los milagros es que podamos seguir trabajando por la paz, la dignidad de la persona, buscar que nuestro prójimo viva lo mejor posible y que seamos capaces de ser felices con aquellos con quienes convivimos diariamente.

En ese orden de ideas, ¿no debería revaluarse la forma como decide el Vaticano la canonización de sus santos?

El concepto de la santidad en esta cultura tan globalizada debería ser el de la interculturalidad y el respeto al otro en todo el sentido de la palabra: su religión, su cultura y su estilo. Somos santos en la medida que seamos más humanos, menos egoístas, más solidarios. Pero la verdad es que como está el mundo ahora, es una aldea tan pequeña nos quieren volver iguales e individualistas a todos.

¿Quiere decir entonces que su labor con los indígenas no está destinada exclusivamente a su catequización?

''A pesar de que la madre Laura también fue una víctima a la que le mataron su padre, creo que también tuvo unas hijas a quienes infundió el amor a Dios y el prójimo, y nuestra misión ahora es la de dar a conocer la realidad de los pueblos indígenas, los afrodescendientes, los campesinos''.
Foto: Juan Carlos Millán Guzmán / Terra Colombia

En un primer momento sí, pero esto también debe entenderse como parte del momento histórico en que vivió la madre Laura: en aquella época todo el mundo tenía que ser católico y si uno no hacía parte de la Iglesia no había salvación posible, a tal punto de que ella misma fue bautizada a las cuatro horas de nacida; pero tuvo muy en cuenta la realidad humana su diferencia cultura por que como ella misma lo expresa en una de sus cartas;

''No faltan quienes piensen que la evangelización debe principiarse por hacer que los Indígenas voten la paruma para vestirse el pantalón; que olviden su lengua primitiva para reemplazarla por la castellana, que destruyan sus bohíos y que se alojen en casas; que se les arranquen con la fuerza del mandato o con la disciplina marcial sus tradiciones y costumbres seculares para que adopten las que ven con horror en aquellos, que con más o menos responsabilidad o quizá inconscientemente, han causado la casi total ruina de su raza''.

Hoy en día las cosas han cambiado y nosotras todas trabajamos desde la óptica de la interculturalidad, de manera que lo primero que hacemos es conocer esa otra realidad en la que viven inmersas las culturas con las que trabajamos.

LA OTRA REALIDAD

¿Cuál es la situación actual de los pueblos indígenas?

Los indígenas han sido víctimas de un proceso de arrinconamiento que paradójicamente los ha llevado a las zonas donde hoy está la mayor riqueza; y por cuenta de esa situación se enfrentan a unas condiciones gravísimas. A mí me da muchísimo dolor la problemática en que viven ellos.

Por ejemplo los Wayuu están a las puertas de ver cómo se desvía el río Ranchería porque encontraron carbón, mientras que en territorio de los Barí (allá en el Catatumbo), se tiene contemplada la apertura de una mina de 27.000 hectáreas ¡A cielo abierto!, haciendo que cuencas como la del Río de Oro en límites con Venezuela deje de existir.

¿Aprovecharán esta coyuntura para hacerle saber al presidente Santos de esta situación?

Él la conoce mejor que nadie, lo que pasa es que no hay voluntad política para buscar una solución porque además hay una tendencia a querer “caucanizar” a todos los pueblos indígenas, que la verdad no puede igualarse al desarrollo que han tenido otras culturas.

Ejemplo de esta situación es el que a pesar de que el año pasado se conmemorara el centenario del genocidio cauchero, el presidente Santos prefirió enviar a unas personas para que lo remplazaran.

''Creo que hay que seguir las negociaciones con las Farc, pero que vaya a tener resultado la verdad es que francamente lo dudo. ¿Dónde está por ejemplo la mujer?''.
Foto: Juan Carlos Millán Guzmán / Terra Colombia

¿Se puede hablar de una segunda conquista?

¡Pero por supuesto! Y lo peor es que  esta vez va a ser mucho más dura en la medida que será adelantada con guantes de seda y mediante una estrategia que viene siendo una práctica frecuente por parte de las multinacionales de acuerdo con la cual se han venido comprando a muchos de sus líderes para que terminen entregando a su mismo pueblo. Eso es mucho más doloroso porque ya no solo es conquista sino destrucción.

Viene haciendo carrera una tesis conforme a la cual muchas de las comunidades indígenas están aliadas con las Farc. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Los indígenas están asentados en lugares estratégicos donde fueron arrinconados por los mestizos blancos, y en estos lugares están también presentes grupos armados al margen de la ley como las Farc; de manera que aunque la mayoría permanecen atemorizados por ese tipo de coacción armada es muy posible que algunos estén vinculados de manera directa a estos grupos,  pero sin contar con el aval de sus comunidades y autoridades.

Se dejan cautivar por falsas propuestas de estos grupos, y como en esos territorios no se encuentran oportunidades de estudios superiores, fuentes de trabajo, o comercialización justa a sus productos, pues no les queda otra opción a los que tiene aspiraciones que aceptar las propuestas de estos grupos ilegales.

Muchas de sus demandas y reclamos de equidad se justifican porque por ejemplo en mi caso, he sido testigo de niños de seis años en el Catatumbo a los que sus condiciones de vida no les dejan otra alternativa que ponerse a raspar coca; porque si uno va y pregunta por qué no están estudiando la respuesta es que hace más de seis meses no van profesores y las escuelas han debido cerrarse por la situación de violencia.

¿No les preocupa tener una postura política tan definida en estos tiempos en los que ser políticamente correcto pareciera ser la única alternativa?

En el Evangelio se nos dice que Jesús pasó por el mundo haciendo el bien, dignificó a la mujer y a las personas enfermas, y esa es nuestra base. Porque manito, es que decirle a una persona que Dios es amor y enseñarle la catequesis en una realidad tan dura como esa, la verdad es que no cuadra. De manera que nosotras somos partidarias de las obras más que las palabras. Y ante todo partir de la condición y realidades de la persona.

¿Cómo observa el actual proceso de paz entre el Gobierno y las Farc?

¡Dios mío!, ¿Sabe cuál es mi opinión? Yo pienso que la paz que busca Santos es una paz que no va a ser para nosotros los colombianos, sino cuyo objetivo es garantizar que se puedan llevar a cabo todos esos tratados de libre comercio que él ha firmado. De manera que como el objetivo es ese pues la verdad es que va a ser muy difícil.

Como dice el salmo “se busca la paz y no hay bienestar”, y mientras tanto el pueblo Colombiano no tenga el bienestar mínimo para vivir, es imposible la paz, habrá un cese de conflicto armado, entre algunos grupos, pero no la paz, empezando por esa inequidad salarial legal, pero no justa, que hay en nuestro país.

La paz tiene que venir de una justicia social, pero si uno se pone a ver la problemática de los cultivadores de papa, la verdad es que uno se da cuenta de que así no debería ser; y lo mismo está pasando con la salud o la educación.

¿Hay voluntad de paz por parte de las Farc?

Yo ya no creo que la guerrilla tenga esa ideología de otras épocas, o que los del M-19 (…) Todo eso ha cambiado muchísimo y nosotras que vivimos ahí metidas en estos lugares nos damos cuenta que la realidad es otra.

EL COMPROMISO EN EL SIGLO XXI

''La verdad es que si atravesamos por un periodo muy difícil que está vinculado a esta cuestión de los escándalos con sacerdotes''.
Foto: Juan Carlos Millán Guzmán / Terra Colombia

Se dice que en la actualidad la Iglesia atraviesa una crisis por varios factores. ¿Qué tan fácil resulta renovar la congregación?, ¿se ha perdido la fe?

Antiguamente había familias de hasta 12 y 15 personas, sobre todo en Antioquia, pero en este momento se han reducido a tres o cuatro, de madera que la verdad es que lo veo muy difícil; si bien nosotras todavía seguimos contando con hermanas que tienen vocación y para ponerle un ejemplo a finales de este año tendremos cinco chicas muy jóvenes que se harán religiosas tan solo en esta provincia.

Pero la verdad es que si atravesamos por un periodo muy difícil que está vinculado a esta cuestión de los escándalos con sacerdotes; de manera que nosotras hemos optado por trabajar muy de la mano con la población laica de manera que ellos comprendan toda la espiritualidad que debe rodear nuestra labor, y ya hay muchos de ellos que están comprometidos, sobre todo en Ecuador.

¿Qué requisitos se exigen para hacer parte de la congregación?

Vocación de servicio, ser católico, querer a Jesús y amar a los más pobres y necesitados; aparte de estar en permanente disposición de viajar a los lugares más apartados. Lo que no es nada fácil porque a pesar de que estamos en pleno siglo XXI muchas veces nos toca vivir en sitios donde no hay luz o donde para comunicarse a través de un teléfono celular muchas veces debemos encaramarnos en un árbol y dejarlo en alta voz porque si uno se mueve se pierde la señal.

¿Qué la hizo tomar la decisión de vincularse a la comunidad de la Madre Laura?

Yo soy de Piedecuesta y alcancé a estudiar tres semestres en la Universidad Industrial de Santander (UIS), conocí a las hermanas y ellas me hablaron de los indígenas, porque la verdad es que honestamente yo solo sabía de todas aquellas comunidades que ya no existen.

Luego tomé unas vacaciones y me fui a San José del Guaviare: allí conocí realmente lo que son los indígenas y la verdad es que me robaron el corazón. Tanto que luego de ese mes regresé a la casa transformada y tomé la decisión de irme a trabajar con ellos, de eso hace ya 30 años.

¿Cómo es un día en la comunidad?

''Yo soy de Piedecuesta y alcancé a estudiar tres semestres en la Universidad Industrial de Santander (UIS)''.
Foto: Juan Carlos Millán Guzmán / Terra Colombia

Normalmente somos madrugadoras, solemos levantarnos temprano y nos reunimos en el oratorio a las 4:45 a.m., hacemos nuestra oración, y luego cada una elige en qué momento volver a hacerlo y cada una se dedica a sus labores. Acá en Bogotá la directiva que tenemos es la de estar pendientes de nuestras hermanas en la selva y cualquier cuestión que pueda suceder en las misiones.

Ya en las misiones, comenzamos a trabajar a la misma hora pero sabemos que a las 6:30 0 7:00 a.m. comienzan las clases con los niños hasta la 1:00 o 2:00 de la tarde, hora en que almorzamos para después comenzar a visitar a las familias siguiendo la metodología de la madre Laura.

¿Qué tan fácil resulta ser santo hoy en día?

Cada momento es histórico, y en la época de la madre Laura ella sufrió mucho. ¡Ni siquiera podíamos votar y elegir presidente! De manera que las controversias que tuvo ella con la jerarquía de Iglesia y la sociedad civil fueron grandísimas; y con todo y eso a ella nunca se propuso ser santa, nunca.

La madre Laura lo que le decía a las hermanas era que debían amar a Dios con todo su corazón y darlo a conocer con la vida, para que la gente y los indígenas se dieran cuenta que así es Él y mucho más.

¿Cómo reciben la llegada del Papa Francisco?

Eso ha sido una alegría muy grande y un regalo no solo para nuestra Iglesia sino para el mundo porque se trata de una persona sencilla, muy humilde y cercana que la verdad creemos va a ser un  aporte para seguir adelante; no obstante a que dentro de la misma Iglesia existan personas con tendencias demasiado vinculadas a la derecha que quizá lo impidan avanzar al ritmo que él quisiera.

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