El brazo ejecutivo de la Unión Europea (UE) quiere tener competencia para negociar la compra de vacunas en nombre de los gobiernos del bloque en futuras pandemias de gripe, para conseguir un acuerdo mejor con las empresas farmacéuticas, según indicó el jueves un borrador de normativas.
Algunos gobiernos de la UE se quedaron con pocas o ningunas vacunas contra la pandemia de gripe H1N1 en el 2009, debido a limitaciones de suministro y a las preocupaciones de costos y responsabilidades, mientras que otros como el Reino Unido o Alemania tenían existencias de sobra.
"Todos sabemos que las condiciones impuestas por la industria farmacéutica sobre los estados miembros en ocasiones no fueron las mejores que uno podría esperar", dijo el responsable de salud de la UE, John Dalli, en una rueda de prensa ante las propuestas del jueves.
Según el nuevo plan, los estados miembros podrían pedir a la Comisión Europea de forma voluntaria que coordinara en su nombre las negociaciones contractuales con los fabricantes de vacunas.
Los gobiernos aún serían responsables de comprar y distribuir las dosis, indicó la Comisión, y cualquier proceso de compra conjunta tendría que cumplir los requisitos europeos de competencia y mercado interno.
"Creemos que si los estados miembros en conjunto, con la facilitación de la Comisión, se embarcan en esta clase de negociación, el equilibrio será mucho mayor y podemos conseguir un acuerdo mucho mejor de la industria farmacéutica", dijo Dalli.
Algunos de los grandes fabricantes de vacunas contra la gripe son GlaxoSmithKline, Sanofi y Novartis.
El plan forma parte de propuestas legislativas más amplias para mejorar la respuesta del bloque a los riesgos sanitarios transfronterizos.
Otros cambios contemplan permitir a la Comisión que declare una emergencia sanitaria en Europa sin esperar a la Organización Mundial de la Salud (OMS), como requieren las normas actuales, para acelerar la aprobación de nuevas vacunas.
Otra propuesta permitiría a la Comisión imponer medidas sanitarias de emergencia en estados miembros que no hagan suficiente para controlar la expansión de enfermedades y otros riesgos sanitarios a través de las fronteras.
"Por ejemplo, podemos decir que todos los animales que pasen la frontera deberían ser revisados en busca de ciertas cosas, o debería comprobarse la temperatura corporal de la gente que pasa por los puertos y aeropuertos", explicó Dalli. "No estamos hablando de cerrar fronteras", agregó.
Las propuestas deben ahora aprobarse por una mayoría de gobiernos y legisladores europeos antes de convertirse en ley, lo que llevaría algo más de un año, pero Dalli dijo que no espera ninguna gran objeción al plan.
(Traducido en la Redacción de Madrid; Editado en español por Ana Laura Mitidieri)
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