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13 de marzo de 2013 • 15:32

El argentino Jorge Bergoglio, primer papa latinoamericano

 

El jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio se convirtió este miércoles contra todo pronóstico en el primer papa latinoamericano, con el nombre de Francisco I.

En su primera aparición en el balcón de la basílica de San Pedro, ante decenas de miles de fieles enfervorizados, el nuevo Papa bromeó sobre el hecho de que los cardenales lo hubieran ido a buscar "al fin del mundo".

Ya más en serio, instó a los católicos a "emprender un camino de fraternidad, de amor" y "de evangelización", en un momento de importantes desafíos para la Iglesia.

Vestido con su sotana blanca de Papa, también rindió tributo a su predecesor, Benedicto XVI, que renunció al cargo el pasado 28 de febrero, y con el que tendrá que convivir en el Vaticano.

Antes de despedirse, este cardenal de vida austera y bajo perfil mediático pidió a las decenas de miles de fieles, turistas y curiosos presentes un "minuto de silencio".

Primado de Argentina, Jorge Bergoglio goza de gran prestigio por sus dotes intelectuales. Dentro del Episcopado argentino es considerado un moderado, a mitad de camino entre los prelados más conservadores y la minoría "progresista".

Su actuación durante los años negros de la dictadura militar argentina (1976-83) suscita controversias por sus esfuerzos por mantener a los jesuitas alejados de la tormenta política.

Con esta elección concluyen cuatro semanas inéditas en la historia moderna de la Iglesia después de la renuncia inesperada de Benedicto XVI, alegando "falta de fuerzas", un hecho sin precedentes en los últimos siete siglos.

El nuevo pontífice, que no pertenece al controvertido engranaje vaticano, también tendrá que responder a los escándalos que estallaron durante el último pontificado, como el de los abusos sexuales a menores o el caso "VatiLeaks" de filtración de documentos confidenciales del pontífice que terminó por revelar una trama de abuso de poder en la Curia, el gobierno central del Vaticano.

Esta crisis con múltiples aristas debería obligarle a adoptar reformas, simplificar sus estructuras, introducir nuevas maneras de tomar decisiones en forma colegial y sobre todo hacer limpieza en sus finanzas por las críticas a la falta de transparencia en la gestión de su banco, el Instituto de Obras de Religión (IOR).

A estos problemas, se suma una pérdida de influencia de la Iglesia debido a la disminución de fieles y a las críticas de una parte de los católicos por hacer oídos sordos a la evolución del mundo moderno en temas como el papel de la mujer en la Iglesia y la sexualidad.

Los 115 cardenales, de 51 países de los cinco continentes, entraron en cónclave el martes. Según la constitución apostólica, debían permanecer recluidos hasta que un candidato obtuviera dos tercios de los votos, en este caso 77.

Bergoglio ni figuraba entre los favoritos, encabezados por un italiano, el arzobispo de Milán, Angelo Scola, de 71 años, y tres prelados del continente americano, el brasileño Odilo Scherer, de 63 años, arzobispo de Sao Paulo y considerado el candidato de la curia; del canadiense Marc Ouellet, prefecto de la congregación para los Obispos y discípulo de Benedicto XVI; y del mediático estadounidense Timothy Dolan, de 63 años y arzobispo de Nueva York.

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