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22 de junio de 2012 • 10:54

Verificación de las promesas de Romney sobre inmigración

El candidato presidencial republicano. Mitt Romney habla a la Asociación Nacional de Funcionarios Hispanos Electos y Designados en Orlando, Florida, el 21 de junio del 2012
Foto: Charles Dharapak / AP
 

En su afán por cortejar a los votantes hispanos, Mitt Romney les prometió facilitar el camino a la residencia, arreglar el complicado sistema para permitir la entrada de trabajadores agrícolas y completar un muro a lo largo de toda la frontera mexicana.

Lo que Romney no aclaró el jueves ante la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados fue lo difícil que serían esos cambios. Algunos ya fueron intentados con poco o ningún éxito. He aquí una comparación entre las afirmaciones del candidato presidencial republicano y la realidad:

ROMNEY: "Como presidente, reasignaré las tarjetas verdes (de residencia) a quienes busquen mantener a sus familias bajo un mismo techo. Y exceptuaremos de los límites a los cónyuges e hijos menores de los residentes permanentes legales. Y eliminaremos otras formas de burocracia que impiden la reunión de las familias". Agregó: "Y si obtienen un título avanzado aquí, queremos que se queden aquí. Por eso adosaré una tarjeta verde al diploma de quien obtenga un título avanzado en Estados Unidos".

LOS HECHOS: No está claro si Romney tendría la autoridad como presidente para cambiar el modo en que se emiten las tarjetas verdes o si necesitará ayuda del Congreso. Es el Congreso el que establece los límites anuales para las visas a los extranjeros que han obtenido títulos avanzados en determinados campos de las ciencias, matemática y otras profesiones. Ultimamente, republicanos y grupos que representan a trabajadores estadounidenses han bloqueado los intentos legislativos por aumentar esos límites.

Los partidarios de la reforma inmigratoria han argumentado desde hace tiempo que el presidente puede usar sus prerrogativas para aliviar o cambiar varias regulaciones inmigratorias. El presidente Barack Obama lo hizo dos veces el año pasado. En primer lugar, otorgó discreción a los fiscales para que se concentren en la deportación de los inmigrantes en situación ilegal que tengan antecedentes delictivos o que representen una amenaza. Y la semana pasada, anunció planes para detener la deportación de muchos inmigrantes jóvenes en situación ilegal traídos a Estados Unidos cuando eran niños, siempre que no hubiesen cometido delitos en Estados Unidos, y para extenderles permisos de trabajo.

Los republicanos argumentan que Obama se excedió en su autoridad, pero Romney parece sugerir que él también podría efectuar grandes cambios por su cuenta.

Y la propuesta de Romney para mantener en el país a los extranjeros con alto nivel de educación no es original. Obama, en una propuesta en mayo del 2011, instó a "alentar a los estudiantes extranjeros a quedarse en Estados Unidos y contribuir a nuestra economía adosando una tarjeta verde a los diplomas" de quienes lograsen títulos avanzados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

ROMNEY: "Trabajaré con los estados y los empleadores para actualizar nuestro programa de visas a trabajadores temporales a fin de satisfacer nuestras necesidades económicas".

LOS HECHOS: Los trabajadores temporales y de temporada son considerados una necesidad para el sector agrícola estadounidense, pero importar trabajadores legales ha resultado difícil. El programa del Departamento de Trabajo de visas para trabajadores temporales se ha considerado costoso, complicado e ineficiente.

Varios intentos por modificarlo que incluían un camino a la legalización para los trabajadores han sido bloqueados por el Congreso. Los republicanos han insistido en que no apoyarán ningún proyecto inmigratorio que ofrezca una vía de legalización.

ROMNEY: "Deberíamos emplazar suficientes agentes de la Patrulla Fronteriza, completar una cerca de alta tecnología e implementar un sistema mejor de verificación de salida".

LOS HECHOS: Los planes de Romney no tienen en cuenta lo que ya se ha hecho, incluso altos niveles de personal a lo largo de la frontera y el fracaso del plan de una cerca virtual de la era de George W. Bush.

La Patrulla Fronteriza tiene más de 18.500 agentes en la frontera sur. En el año fiscal que concluyó en septiembre, los agentes apresaron a unos 340.000 inmigrantes en situación ilegal, el menor número en casi 40 años, un promedio de 18 por agente. La disminución ha sido atribuida a una economía debilitada que ofrece menos empleos y a un mayor número de agentes y mejor tecnología en la frontera.

Durante la presidencia de Bush, el gobierno construyó cientos de kilómetros (millas) de cerca sobre la frontera con México. También se inició una cerca virtual, pero fue descartada por el gobierno de Obama en el 2010 después que se consideró que el proyecto había sido un fracaso. Se construyeron unos 85 kilómetros (53 millas) de cercas virtuales a un costo de 1.000 millones de dólares.

Se busca un sistema de verificación de salida desde los ataques terroristas del 2001, pero los esfuerzos por concretarlo se han visto frustrados una y otra vez, sobre todo debido a los costos proyectados. Este año John Cohen, coordinador adjunto de antiterrorista en el Departamento de Seguridad Nacional, dijo a un panel del Congreso que la agencia estaba completando los planes de un sistema biométrico de datos para rastrear quién sale del país y cuándo, aunque no dio detalles.

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La periodista de Associated Press Suzanne Gamboa contribuyó a este informe.

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Alicia A. Caldwell está en Twitter como www.twitte.com/acaldwellap

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Gráfico interactivo: http://hosted.ap.org/interactives/2012/migracion/

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