
James Holmes, acusado de matar a 12 personas y herir a 58 durante el estreno de la última película de Batman en la madrugada del viernes pasado, se encuentra en audiencia con el juez, donde será informado de los cargos que enfrenta.
Holmes apareció en la corte con el pelo naranja -tal como lo habían descripto varios testigos- y con los ojos extraviados y a veces entrecerrados por lo que surgió la duda sobre si estaba bajo los efectos de algún medicamento o droga.
Mientras tanto, el fiscal del condado de Arapahoe, Carol Chambers, brindó una conferencia de prensa en la que dijo que la 'investigación aún está muy activa'. También explicó que no se elevarán cargos por terrorismo contra Holmes y que la sentencia de la pena de muerte, está 'a meses' de concretarse.
Holmes está en la audiencia junto a Tamara Brady, la abogada designada por el estado quien será la encargada de 'defenderlo' y ya había adelantado que pedirá un examen psicológico para ver si su cliente es capaz de enfrentar un juicio.
Familiares de al menos cinco víctimas se encuentran dentro de la Corte. Según informan lo que pudieron acceder a la sala, el padre de Alex Teves, unas de las víctimas, no dejó de mirar a los ojos al psicópata.
Holmes está detenido desde el mismo día de la masacre, cuando fue detenido en el estacionamiento del cine. Durante estos días, estuvo preso en soledad. Holmes aún no ha dicho nada sobre el hecho.
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James Holmes es el 'supuesto' autor de la masacre de Aurora. Con sólo 24 años de edad, decidió disparar sin remordimiento contra cientos de personas: mató a 12 y dejó a otras 58 heridas, de las cuales 11 continúan luchando por sobrevivir.
Foto: AP
- No sólo interrumpir el estreno de la última de Batman "The Dark Knight Rises" fue sorpresivo; nadie que haya tenido contacto con Holmes intuyó que esta persona sería capaz de realizar semejante matanza. Foto: GETTY IMAGES
- Holmes se graduó de la Universidad de California en Riverside en 2010 con una licenciatura en neurociencia, dijo la directora de comunicaciones de ese centro, Kris Lovekin. Nada raro en eso. Foto: AP
- Los vecinos, en su mayoría, explican que Holmes era un muchacho callado, casi no hablaba con nadie. Esa reputación de solitario también la tuvo en su infancia, en California. Foto: AFP
- Los que vivían cerca de su apartamento, ubicado en un barrio de edificios de clase media, en su mayoría habitados por hispanos o afroamericanos, dijeron que la mayor parte del tiempo estaba encerrado. Foto: AFP
- Las únicas actividades que se conocían de Holmes era ir a beber cerveza a un bar cercano siempre solo y en silencio o cargar y descargar cajas a su auto, actitud que ahora todos tildaron de 'sospechosa', pero que antes del hecho parecía de lo más normal. Foto: GETTY IMAGES
- En ese bar, algunos confesaron que alguna vez hablaron con él del clima, o de fútbol americano. Diálogos cortos y sin sentido, no más que eso. Foto: GETTY IMAGES
- A Holmes también se lo vio varias veces llevando rifles y armas, pero en Colorado, esta actividad no tiene nada de anormal, ya que mucha gente practica tiro y en Colorado no hay grandes obstáculos para acceder a la compra de armas. Foto: GETTY IMAGES
- El FBI lo describió como un hombre blanco, de 1,90 metros, nacido el 13 de diciembre de 1987, sin antecedentes penales ni vínculos con grupos terroristas. La única mancha en su historial en la ciudad es una multa por exceso de velocidad en 2011. Foto: AFP
- Un detalle que lo distingue de otros que han realizado masacres de este tipo, es que su actividad en internet era nula. Sin cuenta de Twitter ni de Facebook, ni ningún otro medio online donde expresar sus intenciones. Incluso, no tener cuenta en redes sociales, lo distingue también del resto de las personas de su edad. Foto: AFP
- Por qué ingresó a una sala de cine disfrazado como el malo de la película, arrojando primero una bomba de gas y luego disparando sin piedad contra la gente, sólo él lo sabe. Cuando lo detuvieron, no se resistió. Pero desde ese momento, no abrió la boca. No dijo nada. Sólo James Holmes sabe la causa. Quizás algún día se digne a compartirla, aunque su excusa no encuentre lógica en la humanidad. Foto: GETTY IMAGES

