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31 de julio de 2012 • 10:47

Talibán feliz de que OTAN reanudó rutas de abasto por Pakistán

Dos vehículos militares aparecen el viernes 6 de julio de 2012 sobre la plataforma de un camión en una terminal en la localidad paquistaní de Chaman en la frontera con Afganistán. Pakistán aceptó a principios de julio reabrir su territorio al paso de las caravanas de la OTAN con provisiones para sus fuerzas en Afganistán. La medida fue festejada, también, por el Talibán debido al dinero que recibe de empresas de seguridad, dijeron comandantes del grupo el martes 31.
Foto: Matiullah Achakzai / AP
 

Mientras Estados Unidos se jacta de haber persuadido a Pakistán para que volviera a permitirle a la OTAN usar su territorio para llevar provisiones a Afganistán, un grupo armado celebró en secreto su buena suerte: el Talibán paquistaní.

Una de las grandes ironías de la guerra de Afganistán es que tanto la OTAN como el Talibán dependen de las caravanas de suministros para costear sus operaciones: una fórmula para un conflicto aparentemente interminable.

Los insurgentes han obtenido millones de dólares de empresas afganas de seguridad, quienes los sobornan para que no ataquen los camiones durante el peligroso recorrido de Pakistán a las bases de la coalición militar en la vecina Afganistán: una práctica que Estados Unidos ha intentado suprimir, aunque admite que posiblemente siga ocurriendo.

Los milicianos también atacan con frecuencia a los convoyes en Pakistán, pero son más escasos los reportes de que las empresas camioneras sobornen a los insurgentes, posiblemente debido a que la ruta es menos vulnerable a ataques.

Pakistán cerró en noviembre su frontera al paso de los suministros de la OTAN en represalia por los ataques estadounidenses en los que murieron 24 soldados paquistaníes. La medida redujo significativamente las entregas de dinero a los milicianos del sur y oriente de Afganistán, donde llegan las caravanas desde Pakistán, dijeron comandantes del Talibán.

Pakistán retiró el bloqueo, tras siete meses, a principios de julio después de que Estados Unidos le presentó disculpas por la muerte de los soldados. Los dos países firmaron el martes un acuerdo que regula el transporte de provisiones para los soldados entre Pakistán y Afganistán.

"La suspensión de esos suministros nos causaron un verdadero problema", reconoció a The Associated Press un comandante talibán que dirige a unos 60 insurgentes en la provincia oriental de Ghazni. "Los ingresos cayeron muchísimo. Por lo tanto, la rebelión no era tan fuerte como planeamos".

Un segundo comandante del Talibán, que controla varias decenas de combatientes en la provincia sureña de Kandahar, afirmó que el dinero entregado por empresas de seguridad era una fuente crucial de financiamiento para que la insurgencia pague a los combatientes y compre armas, municiones y otras provisiones.

"Podemos hacer dinero en grandes cantidades", afirmó el comandante en declaraciones telefónicas a la AP. "En consecuencia, el suministro de la OTAN es muy importante para nosotros".

Los dos comandantes hicieron las declaraciones de manera anónima por el temor a ser blanco de ataques de la OTAN o de las fuerzas afganas. Ambos se abstuvieron de precisar la cantidad de dinero que obtienen ilegalmente de las caravanas.

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Abbot informó desde Islamabad y está en Twitter como https://twitter.com/sebabbot. El periodista de The Associated Press Richard Lardner en Washington colaboró para este despacho.

AP AP - The Associated Press. Todos los derechos reservados.

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