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21 de octubre de 2011 • 09:38 • actualizado a las 18:07

El zapatero que busca llegar al Concejo de Bogotá

Jaime García se hace llamar “el zapatero soñador” y quiere ocupar una de las 45 curules al Concejo de Bogotá.
Foto: Terra / Jhon Paz
 

No es la primera vez que Jaime Humberto García Romero hace política por cuenta de sus zapatos. En un destartalado Renault 4 modelo 72, que tiene forma de bota, este hombre que se hace llamar, “el zapatero soñador”, recorre la ciudad. Él quiere llegar al Concejo de Bogotá para cambiar eso de que “zapatero a tus zapatos”.

Aunque duerma en el carro, se pare a las 5:00 de la mañana para poner la publicidad de su campaña y haya vivido con dos esposas en la misma casa, Jaime dice que no está loco como algunos quieren ver. Al contrario, cree que la vida es para vivirla. “Mientras no le pise los derechos a nadie no pasa nada”, asegura. 

Antes de meterse en el tema de la política, a Jaime le dio por hacer a finales de los 90s el zapato más grande del mundo y con ello darle publicidad a su pueblo natal, Quetame (Cundinamarca). Fue en este lugar en donde le dijeron que se lanzara a la Alcaldía. Aceptó de inmediato, pero con el zapato de seis metros que construyó no le alcanzó a pisar los talones a su rival.

Con la foto y la promesa de la visita de los Guinness Records, este zapatero se devolvió para el barrio Restrepo en Bogotá con la política en la cabeza. En el 2004 ingresó al Polo Democrático y quedó en la lista de 18 candidatos a la Cámara de Representantes. Como gratitud, Jaime le regaló al partido varios zapatos gigantes de colores.

Fue un experto sueco, que dictó una conferencia sobre elecciones en el Polo, quien le ayudó para que las directivas del partido pensaran en él.  Hizo campaña a la Cámara por 20 días, luego Samuel Moreno le pidió que se pasara a las listas de Senado. Con orgullo dice que sacó 720 votos.

A pesar que ahora la campaña al Concejo no le deje tiempo, Jaime lleva la profesión de zapatero en el alma. A sus 54 años ha dedicado 42 a este oficio En el estrecho Renault 4 en el cual guarda toda la publicidad y que también es oficina, este soñadr elabora uno o dos pares de los zapatos para payasos y artistas al día. De eso vive.  

"El zapatero soñador" se ubica en puntos estratégicos de la ciudad, sobre todo cerca de las estaciones de TransMilenio, “para que la gente pueda ver mis propuestas”. Una de ellas, construir en el barrio Restrepo una casa en forma de bota para que sea un atractivo turístico y comercial de la ciudad. Sin embargo, a pesar de hacer campaña, las listas de P.A.I.S, la colectividad en la que se inscribió, no están claras en Bogotá.

Con siete hijos producto de varias relaciones, Jaime sabe lo que sufre una madre con los oficios de la casa y por eso propone pagarles un sueldo no menor a un salario mínimo. Esa es otra de sus propuestas.

En las esquinas de la cuidad reparte algunas de las 20 mil tarjetas en forma de sandalia que el ideó. Estas tienen toda la propuesta de campaña. El tema de la chancleta le trae a la memoria la vez que se dejó crecer su cabello cano para tejer una sandalia con su melena.

Una mirada al reloj le indica que es hora de irse a una reunión de la campaña a la Alcaldía de uno de los dos candidatos que lideran las encuestas, Jaime enciende su viejo R4 que no tiene puertas traseras.

Un fuerte olor a gasolina anuncia su partida. Antes de irse reconoce que no cree mucho en lo refranes sobre zapateros, pero uno si le gusta, “quiero ser la piedra en el zapato de los políticos tradicionales en el Concejo de Bogotá".

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