Colombia

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19 de noviembre de 2012 • 09:25 • actualizado a las 10:18

Corte ratifica soberanía colombiana en cayos de San Andrés

La decisión de la Corte Internacional de Justicia sobre San Andrés es inapelable, debido a que ambos estados aceptaron su jurisprudencia en el caso.
Foto: AFP
 

La Corte Internacional de Justicia decidió reconocer la soberanía de Colombia sobre los cayos de Serrana, Serranilla, Roncador y Alburquerque, que estaban en litigio con Nicaragua, explicando que no obstante a que se trataba de territorios que no se mantuvieran emergidos todo el tiempo, la documentación adjuntada así como los mapas presentados por ambos países daban cuenta de que el territorio en disputa era legítimamente colombiano.

Respecto al reconocimiento de la plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas, la Corte consideró que Nicaragua no había presentado evidencia suficiente para sustentar su reclamación de tal manera que se abstenía de hacer uso de esa tesis para adelantar la delimitación objeto de reclamo.

De acuerdo con la Corte, puesto que Colombia ha ejercido soberanía sobre su territorio sin vulnerar los derechos de Nicaragua también decidió negar los argumentos presentados por el país centroamericano en el sentido de poder ejercer la explotación de la actividad pesquera dentro del perímetro de 12 millas náuticas, puesto que a excepción de la isla de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, ninguna de las otras islas y cayos generan derechos.

Según el alto tribunal, puesto que tanto las islas de Colombia como las de Nicaragua se encontraban sobre la misma plataforma, no se podía argumentar este hecho para justificar soberanía de manera que las pretensiones en lo que respecta a este aspecto por parte de Nicaragua también quedaban por fuera de la resolución contenida en el fallo.

El 13 de diciembre de 2007 la Corte Internacional de Justicia resolvió que el tratado Esguerra – Bárcenas, suscrito entre Colombia y Nicaragua en 1928, era válido y tenía completa vigencia, de tal manera que ratificó la total soberanía de Colombia sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

No obstante, quedó pendiente la delimitación marítima entre las partes en litigio puesto que en la providencia se consideró que la clausula sobre el meridiano 82 incluida en el acta de canje de instrumentos de ratificación del tratado no tenía el propósito de establecer una delimitación marítima general sino el límite occidental del archipiélago.

En tal sentido, Nicaragua ha insistido en que los cayos de Roncador, Quitasueño y Serrana fueron excluidos del tratado y no hacen parte del archipiélago, además de insistir en que el primero de los cayos se encuentra sumergido y por lo tanto no puede ser objeto de soberanía, puesto que además hace parte de la plataforma continental nicaragüense.

Postura que el Estado colombiano ha rebatido alegando que los cayos en litigio hacen parte del archipiélago y por tanto deben ser incluidos en el tratado de 1928, justificando que junto a quitasueño existen otras 34 formaciones insulares que emergen de manera permanente en pleamar.

Colombia aceptó la jurisdicción obligatoria de la CIJ tras ratificar el Pacto de Bogotá suscrito en 1968, e manera que no haber comparecido ante el alto tribunal hubiera tenido como consecuencia el que se hubiera seguido adelantando el proceso en su ausencia, situación que hubiera podido facilitar una solicitud de Nicaragua para que se decidiera a su favor.

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