Colombia

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21 de agosto de 2012 • 15:03 • actualizado a las 16:16

Uribe, en el ojo del huracán por presuntos nexos con 'paras'

"Espero que el general Santoyo diga al juez si recibió mal ejemplo, siquiera indebida insinuación de sus comandantes, ministros o de mi persona", dijo el expresidente Álvaro Uribe en la red social de Twitter.
Foto: Archivo / Terra Colombia

El expresidente Álvaro Uribe se encuentra una vez más en el centro de la polémica, luego de que su ex jefe de seguridad confesó en Estados Unidos haberse aliado con paramilitares, aunque analistas descartan que el caso lo involucre por el momento.

El general en retiro Mauricio Santoyo, quien ejerció la comandancia del Cuerpo Élite Antiterrorista de la Policía antes de encargarse de la seguridad de Uribe, aceptó ante la justicia de Estados Unidos haber apoyado y protegido entre 2001 y 2008 a las Auc.

La confesión de Santoyo suma un nuevo escándalo que involucra a importantes colaboradores del Gobierno de Uribe o políticos cercanos a éste.

En reacción a esas declaraciones, Uribe multiplicó sus entrevistas y mensajes en Twitter para desligarse de su ex jefe de seguridad, de quien dijo le había decepcionado.

"Espero que el general Santoyo diga al juez si recibió mal ejemplo, siquiera indebida insinuación de sus comandantes, ministros o de mi persona", escribió Uribe en la red social.

Pero para el congresista Iván Cepeda, con este caso "ya es innegable que todo el entorno de Uribe estaba plagado de paramilitares".

"A estas alturas es muy difícil creer que él era una especie de transeúnte desatento en el palacio de Gobierno", dijo Cepeda, al evocar otros casos, como el de Jorge Noguera, exdirector del servicio de inteligencia DAS, condenado por homicidio y complicidad con paramilitares, o el de Mario Uribe, expresidente del Senado y primo del exmandatario, quien fue sentenciado por vínculos con esas milicias.

Además de Noguera, la exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado, asilada en Panamá, y el exsecretario de Presidencia Bernardo Moreno están implicados en el escándalo de las 'chuzadas' a dirigentes opositores, periodistas y magistrados que investigaban relaciones de políticos con paramilitares.

SIN ECFECTOS DIRECTOS PARA URIBE

Sin embargo, no parece que el caso de Santoyo pueda afectar directamente a Uribe, como tampoco ha ocurrido con las otras investigaciones a sus antiguos colaboradores, según estimó el politólogo Fernando Giraldo, profesor en la Universidad Javeriana de Bogotá.

"No se ve en el horizonte cercano que esto lo vaya a tocar. Tiene una simpatía muy grande en la sociedad y eso lo protege. También hay muchas personas que le deben favores, hay complicidades que le protegen", dijo Giraldo.

"En Colombia no fueron cuatro o cinco actores que estuvieron vinculados al paramilitarismo, fue el grueso de la sociedad, los gremios, el Congreso, los medios de comunicación, aunque obviamente las responsabilidades fueron de distintos niveles", añadió este académico.

Las Auc, que cometieron cientos de miles de crímenes atroces contra la población civil, surgieron para combatir a las guerrillas, activas en Colombia desde los años 1960.

En esa lucha, los paramilitares establecieron vínculos con la élite política y con mandos militares.

Hasta ahora, una veintena de dirigentes políticos, entre excongresistas, exgobernadores y exalcaldes, han sido condenados por la Corte Suprema de Justicia debido a esos nexos, y otro centenar se encuentra bajo investigación. También han sido condenados varios oficiales de alto rango de las fuerzas armadas.

Entre 2003 y 2006, las Auc pactaron con el Gobierno de Uribe su desmovilización, con lo que obtuvieron beneficios procesales a cambio de la confesión de sus crímenes y la reparación a las víctimas.

Santoyo quien acusado de conspirar con las Auc para introducir cocaína en Estados Unidos se entregó a las autoridades estadounidenses en julio.

Anteriormente, había sido acusado en Colombia por interceptaciones ilegales de comunicaciones a defensores de derechos humanos y otros activistas en la región de Antioquia a fines de los años 1990, cuando Uribe era gobernador de ese departamento.

Pero hasta ahora "había sido uno de los intocables de la justicia colombiana y al parecer la cercanía con el expresidente Uribe lo había hecho inmune", destacó este martes la Corporación Nuevo Arcoiris, que analiza el conflicto armado interno.

 

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