Oregón: Cerca de la costa hay una falla que en siglos pasados provocó grandes terremotos y tsunamis que inundaron el litoral. Estas casas de Cannon Beach están dentro de una zona de evacuación basada en las peores previsiones. Mientras crece la población en las zonas costeras de todo el mundo, los geólogos están averiguando que los tsunamis se producen con más frecuencia de lo que se creía.
Foto: National Geographic
Japón: Más de 1.500 personas murieron el pasado mes de marzo en Rikuzentakata, una de las muchas ciudades arrasadas por el tsunami. "A medida que los edificios quedaban destruidos, una densa humareda negra y polvorienta se iba levantando –declaró uno de los sobrevivientes a un periodista de la cadena de televisión Al-Jazeera–. Después, el tsunami se tragó el humo".
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Japón: Ennegrecida por el barro arrancado del fondo del puerto, la primera ola del tsunami desborda un muro de contención en la localidad de Miyako y arrastra a su paso vehículos y barcos. Las medidas preventivas de Japón fueron insuficientes contra unas olas mucho más altas de lo que habían pronosticado los científicos.
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Japón: Diez personas, entre ellas el alcalde Jin Sato, sobrevivieron a la inundación agarradas a las barandillas y a una antena de radio en el centro de protección de Minamisanriku.
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Japón: Pese a todo, la gente sigue volviendo al mar (...) o a sus imitaciones. El pasado agosto, en la piscina de olas de Summerland, en Tokyo, cientos de visitantes intentaban refrescarse y olvidar varios meses de noticias trágicas.
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La ola del siglo: En otoño, los pardos alisos de la costa de la bahía de Lituya, en Alaska, marcan aun la cota alcanzada en 1958 por el tsunami más alto de la historia. Cuando un terremoto desprendió 30 millones de metros cúbicos de roca de una ladera sobre la cabecera del fiordo, surgió una ola de 525 metros de altura que se abatió sobre la ladera opuesta. En su avance hacia la boca de la bahía, donde aun medía 7,50 metros, la ola derribó millones de coníferas, que luego han sido reemplazadas por alisos. La ola mató a dos personas a bordo de un barco anclado.
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Indonesia: Un helicóptero del Ejército de Estados unidos con provisiones sobrevuela Lampuuk, en el norte de Sumatra, el 4 de enero de 2005, nueve días después de que un tsunami matara a la mayoría de los 7.000 habitantes del pueblo, y a otras 230.000 personas en las costas del océano Índico. Muchos lugareños creen que la mezquita de Rahmatullah se salvó gracias a la intervención divina.
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Indonesia: En marzo de 2005 un segundo terremoto frente a la costa de Sumatra produjo un oleaje moderado, pero hizo descender un metro algunas zonas del litoral, lo que causó inundaciones. En Pulau Balai, Rahmaniar, de 23 años, todavía se mueve sobre las rocas coralinas que ha usado para levantar el suelo de su casa por encima del nivel de las mareas.
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La falla que hay debajo del Puget Sound podría causar un gran terremoto en Seattle (aquí, visto desde un barco que navega sobre la falla). El tsunami podría llegar al frente marítimo en menos de diez minutos.
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Sumatra: Un diorama en el Museo del Tsunami de Banda Aceh, Indonesia, escenifica el momento en que el 26 de Diciembre de 2004 un tsunami asoló la ciudad. Antes de aquella fecha, pocas personas en Banda Aceh habían oído la palabra "tsunami". Hoy, prácticamente todos los habitantes del lugar pueden contar una historia de pérdidas y supervivencia.
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Indonesia: Mientras cae la noche y sube la marea en la isla indonesia de Pulau Balai, en la costa occidental de Sumatra, más de dos centímetros de agua inundan la casa de Busrani, de 20 años de edad. En marzo de 2005 un maremoto provocó que la isla se hundiera casi un metro. Busrani no puede permitirse elevar el suelo de su casa, por lo que, con cada marea alta, esta se inunda.
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Japón: Un mes después del tsunami de marzo de 2011 Toshiya Kanaka, de 79 años de edad, seca su ropa entre las ruinas de su hogar en Otsuchi, Japón. Al igual que centenares de supervivientes de la costa de Tohoku, Kanaka y su mujer vivieron en un refugio a la espera de que su casa pudiera ser reconstruida.
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Japón: En agosto de 2011 buena parte de los escombros habían sido retirados de la casa de Kanaka, y la hierba había vuelto a crecer. Pero él y su mujer todavía seguían viviendo en un centro escolar cercano.
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Japón: En un "centro fotográfico de rescate" de la castigada Rikuzentakata, Japón, dos voluntarios confeccionan libros con fotos recuperadas de entre los escombros. Como consecuencia del desastre, cerca de una docena de personas acudía cada día en busca de recuerdos personales.
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Japón: En agosto de 2011, durante la víspera del Obon, una fiesta budista que rinde homenaje a la memoria de los muertos, unos residentes de Kesennuma, Japón, encienden velas a las víctimas del tsunami. Las velas se han colocado reproduciendo la forma del carácter japonés "plegaria".
Foto: National Geographic
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