Se le conoce en el alto mundo de la escalada como el 'Gato'. Bien podría llamarse también la cabra de los Alpes Suizos o el Spiderman de Suesca: es un escalador superhumano que se trepa a rocas de 100 metros -y hasta más- sin usar cuerdas, arnés o casco. Parece que tuviera en las manos y los pies unos imanes que lo halaran a todas horas a las rocas de Suesca, donde nació, se accidentó y creció. Néstor Contreras es el superhumano colombiano.
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La vida de Néstor parece hecha de fragmentos de películas de seres excepcionales. Tiene por ejemplo una perra llamada Arenisca (es un tipo de roca) que es adicta a perseguir piedras; una hija de casi tres años que ya escala; un récord de un solo accidente, que pareció dotarlo de superpoderes; y una esposa que le sirve a la vez de jefe de prensa, documentalista y polo a tierra. Ah, y de pequeño le decían Gokú.
Pero lo más fuera de común de toda su vida es él. En Latinoamérica es el único deportista que practica el estilo de escalada Free Solo, que es un encuentro 'al desnudo' con la montaña: sin equipos, cuerdas, cascos ni vestimentas costosas que faciliten el ascenso. Por eso tiene bien ganado su apodo de 'Gato', el mismo que usó para nombrar a su escuela de escalada en Suesca.
No anda promoviendo que la gente escale sin cuerdas, porque es un deporte extremadamente peligroso. Néstor puede hacerlo porque su cuerpo tiene unas facultades especiales que lo hacen tener unos músculos y pulmones únicos, pero es consciente que un día cualquiera podría terminar su historia en una pelea de frente con la gravedad.
Es un tipo menudo y musculoso, de una sonrisa blanca y generosa. Tiene un tatuaje de huella de gato en el hombro que le tapa la cicatriz de una horrible caída que sufrió a los 14 años. Llevaba dos años de aprender free solo y una presa (pedazo de roca de donde se agarra) se soltó y perdió el equilibrio. La caída de 30 metros de altura dejó como saldo una cadera destrozada, el hombro partido y el espíritu dispuesto a volver a caminar, para regresar a aprender de nuevo a sostenerse en la roca. Alguien dijo alguna vez que la gente normal sufre un robo y no vuelve a pasar por esa calle. Pero los superhumanos como él vuelven y además roban al ladrón.
Se ve diminuto al lado de las 22 rutas más complejas que tiene Suesca. Las contempla desde abajo mientras usa un saco con un hombre que sería la versión masculina de Gatúbela, sin el traje de cuero, y debajo de él el letrero "Superhumanos. History Channel".
"Aquí el primero que abra una ruta le pone el nombre. Yo le puse el nombre a Gaia Celeste, No Lloren Princesas, a Ganya, además de otras", dice entre carcajadas y explica que además de hacer lo que hace, trabaja rescatando gente, "porque se quedan en un punto de no retorno, o les ganan los nervios y no pueden bajar solos".
¿QUÉ LO HACE SUPERHUMANO?
Es el único hombre en Latinoamérica al que se le ocurre treparse 20, 50, 80, 100 metros con sólo tres elementos: zapatos de escalada, bolsa para el talco y una especie de guantes que dejan los dedos al aire y cubren el dorso de la mano. ¿Le da miedo caerse? Ni siquiera lo considera. "Nosotros le mandamos toda la buena energía. Si nos ponemos a pensar en los accidentes pues estamos llamando eso", dice su esposa Adriana, su 'Gatica', al referirse a ella misma y sus dos hijos, Miguel Ángel de 9 y Gaia Celeste, de 2.
Los peores enemigos de un escalador son la gravedad, sus propios nervios y la posibilidad de que la roca se rompa. History Channel eligió a Néstor Contreras como el 'Gato Superhumano' porque además de trepar paredes de roca conocidas y desconocidas con una facilidad sobrenatural, logra disminuir su ritmo cardiaco cuando está más agitado y en momentos de mayor peligro en lo alto de la ruta.
History Channel lo encontró haciendo una búsqueda de seres excepcionales en el continente y se maravilló con sus videos publicados en Youtube. Lo contactaron para conocerlo y ver si era cierto, hacerle algunos análisis médicos y concluir que en efecto no existe otro como él en Latinoamérica.
Ahora recuerda con emoción las grabaciones del programa que será transmitido por primera vez el jueves 31 de mayo e involucró un helicóptero sobrevolando el municipio de poco más de 11.000 habitantes, varios amigos escaladores grabándolo durante dos días en todas sus hazañas, estudios, entrevistas, boom mediático después de que se hizo público su sueño.
Ahora sólo espera que esta fama que llega de repente lo ayude a cumplir su sueño de escalar La Esfinge, una pared de 5.325 metros de altura ubicada en el Perú. Quiere hacerlo con patrocinios, con documental, con récord, porque sería la primera vez que alguien de 25 años lo haga y sin protección, en 5 horas.
La montaña es su templo de paz, el lugar al que sabe que pertenece desde que prefería quedarse escalando que estudiando cosas aburridas e inservibles en el colegio. Es ahí donde pareciera ser realmente él. Niños, escaladores, señoras: por favor no intenten imitar a este superhumano en sus casas.
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- Néstor Contreras nació en Suesca hace 25 años. Siempre ha vivido ahí y piensa seguirlo haciendo porque entrena todos los días, haciendo las 32 rutas que hay en ese municipio. Foto: Katherine Loaiza
- Él dice que es una premonición del destino que la ruta del colegio lo dejara y recogiera muy cerca de las rocas, y que a él por eso le diera pereza ir a clases, muchas veces. Foto: Katherine Loaiza
- Este es todo el equipo que usa El Gato, como le gusta que lo llamen: una bolsa para el polvo con el que mantiene sus manos secas, los zapatos de escalada y esta suerte de guantes sin dedos para mejorar su agarre. Foto: Katherine Loaiza
- A pesar de todos los pronósticos, 11 años de escalada no le han dejado las manos llenas de callos. Foto: Katherine Loaiza
- Antes de escalar simplemente se tranquiliza. Un apasionado beso de su hija Gaia Celeste lo ayuda en ese propósito. Foto: Katherine Loaiza
- El equipo de Contreras cabe en una bolsa pequeña de supermercado. Es curioso que todos sus amigos y conocidos escaladores están llenos de juguetes mucho más costosos y no pueden hacer lo que él hace, ni ser llamados superhumanos. Foto: Katherine Loaiza
- Ella es Arenisca, la perra del Gato superhumano. Es una perra poco común, sobre todo, porque adora las rocas y se vuelve loca cuando ve una: pide con insistencia que se la lancen para ir a atraparla y traerla de regreso. Foto: Katherine Loaiza
- El niño en la foto es Miguel Ángel, quien está aprendiendo a sus nueve años a escalar. No quiere superar al Gato, "porque eso es lo de él", pero adora dibujar y parece tener futuro como dibujante de manga. Foto: Katherine Loaiza
- Ella es Gaia Celeste, la dueña de los besos de buena suerte de Néstor Javier. Foto: Katherine Loaiza
- Aquí divisa desde la altura la ruta que hará para Terra. No siente miedo, ni siquiera piensa en la posibilidad de caerse: eso pasó hace mucho tiempo y cuando no tenía suficiente experiencia. Foto: Katherine Loaiza
- Néstor es el escalador free solo más joven de Latinoamérica. De hecho es el único que lo hace en el continente, y uno de los pocos arriesgados del mundo. Es el tipo de escalada más peligroso que hay. Foto: Katherine Loaiza
- La sonrisa contagiosa de Néstor se acerca más a las orejas cada vez que está más cerca de escalar. Parece que él pudiera ser realmente él sólo cuando está en las rocas de Suesca. Foto: Katherine Loaiza
- Los benditos besos de Gaia antes de partir. Ella se queda ansiosa esperando que su papá llegue y grita feliz cuando lo ve subiendo. Su mamá tiene que agarrarla fuerte porque parece que quisiera bajarse a alcanzarlo. Foto: Katherine Loaiza
- Por esta montaña bajó en 4 minutos. A los reporteros de Terra les tomó casi media hora y no poco pánico hacer lo mismo. Foto: Katherine Loaiza
- Aquí se puede dimensionar la roca a escalar. Tal vez no pocos escaladores se atreverían a hacerla, pero con cuerdas y cascos. Foto: Katherine Loaiza
- History Channel hizo una producción que todo Suesca recordará: llevó helicóptero y contrató escaladores camarógrafos. Las grabaciones duraron dos días completos. Foto: Katherine Loaiza
- Entre sus planes a futuro está escalar una roca peruana de casi 6.000 metros de altura en 5 horas. Sólo le falta tener un patrocinio que espera conseguir en los próximos dos meses por tardar. Foto: Katherine Loaiza
- No habla, no grita, no murmulla, no canta, ni escucha música mientras escala. Eso podría desconcentrarlo. Foto: Katherine Loaiza
- La fuerza la tiene en las piernas y las manos le sirven para equilibrarse. Foto: Katherine Loaiza
- No hay grieta que al Gato le parezca difícil. Simplemente las mira, planea uno o dos movimientos y se lanza hacia arriba. Foto: Katherine Loaiza
- Médicos especializados de Coldeportes lo estudiaron y concluyeron que sí hay características excepcionales en su cuerpo y su fluido sanguíneo. Foto: Katherine Loaiza
- Tres minutos después de haber empezado el ascenso esta fue la primera vez que se dejó ver. Por lo escarpado del camino desde la cima no podía verse todo el recorrido. Foto: Katherine Loaiza
- Él lo hace parecer sencillo, como si estuviera subiendo una escalera para alcanzar un zapato en una tienda cualquiera. Foto: Katherine Loaiza
- El free solo es un tipo de escalada que no es muy popular en el mundo porque es altamente riesgoso. Requiere de mucha sangre fría, control mental y calma. Un momento de pánico podría ser fatal. Foto: Katherine Loaiza
- En esta imagen alcanzan a verse un par de escaladores que llevaban más de una hora subiendo la misma roca. El free solo garantiza, por lo menos, rapidez en el ascenso. En 4 minutos y 14 segundos Néstor completó el último tramo de ascenso, de 30 metros. Foto: Katherine Loaiza
- Por un error logístico no pudo llevar uno de los 'guantes' que usa. En contra de la voluntad de su esposa simplemente se fue así. Foto: Katherine Loaiza
- Y cuando todos piensan que él no puede más, simplemente se voltea con su gran sonrisa y parece que no estuviera ni un poquito cansado. Foto: Katherine Loaiza
- Después de un descanso de algunos segundos Néstor se paró y continuó con el último tramo de su recorrido, haciéndolo ver aún como el ejercicio más fácil del mundo. Foto: Katherine Loaiza
- El mensaje de este escalador es claro: no lo intenten en sus rocas, ni en sus casas. Su proceso ha durado mucho tiempo y su cuerpo tiene facultades excepcionales que lo hacen permanecer tranquilo y tener una fuerza especial en momentos de gran presión como estos. Foto: Katherine Loaiza
- Los zapatos de escalada que usa deben ser dos tallas menos que su talla real, para que el pie se acomode a la forma del zapato. Son terribles para caminar, pero perfectos para escalar. Foto: Katherine Loaiza
- Néstor está escalando desde antes de los 14 años, cuando sufrió un terrible accidente en el que se fracturó la cadera y un hombro. Foto: Katherine Loaiza
- Para todo lo fatal que pudo haber sido este accidente, a Néstor realmente no le pasó nada y él mismo lo reconoce. Lo más increíble es que pudo pararse y siguió escalando (un año después), perfeccionando su técnica. Foto: Katherine Loaiza
- Estaba escalando en free solo y se cayó. No alcanzó a sostenerse del punto donde se dio el primer golpe y se rompió la cadera y siguió rodando, hasta llegar a la carrilera que rodea las rocas. Al caer allí se partió un hombro. Foto: Katherine Loaiza
- Desde el segundo descanso hasta el final se tomó 4 minutos. Con cuerdas ese tramo habría tomado más de una hora. Foto: Katherine Loaiza
- Una caída desde este punto podría ser fatal. Pero su esposa Adriana y los niños prefieren no pensar en eso, ellos lo llenan de buena energía para que llegue muy bien. Foto: Katherine Loaiza
- Aunque las sube todos los días, muchas veces y entrena incansablemente, cada subida exitosa es una celebración: venció una vez más a la gravedad, su enemiga en cada paso. Foto: Katherine Loaiza
- Con este tatuaje recuerda su accidente más terrible. Esta huella de gato le recuerda que es un hombre fuerte, más que todo lo malo que le pasó aquella vez. Foto: Katherine Loaiza
- Vista no tan panorámica de las rocas de Suesca. Aquí se puede dimensionar, comparando a los dos caminantes, la altura de las mismas. Foto: Katherine Loaiza

