Bogotá

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29 de junio de 2012 • 11:26 • actualizado el 09 de julio de 2012 a las 15:04

Sitp amenaza labor de varios conductores de bus tradicional

Jaime se aferra a las promesas de los socios de la empresa. Ellos, con el fin de brindarles tranquilidad a sus colaboradores, les han dicho que darán la batalla por quienes hagan la capacitación, y tengan sus documentos al día, para que su puesto sea respetado.
Foto: Daniel Gómez / Terra

Una gran preocupación ronda la cabeza de Jaime Bernal, un conductor de bus que puede quedar en el limbo laboral, luego de que el Distrito ponga en marcha el Sistema Integrado de Transporte Público. Su vehículo, de menos de 10 años de vida, podría ser pronto chatarrizado.

Es conductor desde hace más de 32 años. Ha manejado vehículos de carga pesada, taxi, así como buses de servicio público y turístico. Actualmente trabaja para la empresa Comnalmicros, pero no sabe por cuánto tiempo lo hará.
 
En esa compañía lleva siete años, desde que su antiguo bus, con el cual duró una década, fue jubilado y chatarrizado. En ese momento se le vino el mundo encima por los problemas económicos que podría afrontar.
 
Por fortuna para él y su familia, tantos años en el campo del transporte le significaron una nueva oportunidad, la que, según narra, es aquella  que más tranquilidad financiera le ha traído. Sin embargo se pregunta hasta cuándo le durará la dicha, pues a su bus, relativamente nuevo, le quedaría tan solo un año de uso ante la implementación del Sitp.
 
Su afán por salir adelante lo motivó a tomar capacitaciones en el Sena para aplicar a un cupo como trabajador del nuevo sistema. Por seis meses estuvo asistiendo con disciplina a unos cursos en los cuales le dictaron clases de normas de tránsito, mantenimiento de motores y primeros auxilios. Nada nuevo para él. 
 
Se aferra a las promesas de los socios de la empresa. Ellos, con el fin de brindarles tranquilidad a sus colaboradores, les han dicho que darán la batalla por quienes hagan la capacitación, y tengan sus documentos al día, para que su puesto sea respetado.
 
No obstante, la incertidumbre siempre está latente pues sus gastos, así sea elegido para seguir trabajando con el Distrito, podrían en jaque la estabilidad económica de su familia, algo que le parece injusto ya que él trabaja con dedicación y empeño para que a sus parientes no les falte nada.
 
SOBRE SU JORNADA LABORAL
 
Este bogotano de 52 años se levanta a las 4:00 a.m. de domingo a domingo, a excepción de cuando tiene 'Pico y placa'. Ese día sagrado para él y su familia lo aprovecha al máximo para descansar, pues su ritmo de trabajo no le regala más jornadas de ocio.
 
Debe recoger su vehículo en el paradero de buses de Engativá antes de las 5:00 a.m., y a esa hora comienza su recorrido por Bogotá.
 
Por fortuna para él, su vivienda está en esa localidad, en el barrio La Rivera, pero su recorrido es extremadamente largo y debe hacerlo ocho veces al día. Desde Engativá atraviesa la ciudad por Alamos, Barrios Unidos, Teusaquillo, Santa Fe, hasta llegar al barrio El Olarte, en Bosa. Teniendo buena suerte se demora 2 horas y 45 minutos por viaje.
 
¿Qué es lo peor de ser conductor? Que a lo largo del trayecto debe soportar los trancones, cambios de clima, pasajeros groseros, afanados y quejambrosos, vendedores ambulantes que se suben a su vehículo con o sin permiso, ser testigo accidentes de tránsito constantes, andar detrás de personas en manifestaciones y aguantar los calambres en los pies, además de las molestias en la espalda, por estar todo el tiempo sentado.
 
Su bus tiene capacidad para unos 70 pasajeros, un exceso para la magnitud del vehículo, pero debe hacerlo así para que la jornada laboral valga la pena. De lo contrario, son pérdidas para él.
 
CUANDO IMPLEMENTEN EL SITP
 
Según Jaime, el Sistema Integrado de Transporte Público no es una hecatombe en su totalidad. A pesar de que sus ingresos se van a recortar notablemente, el proyecto puede ser un paso hacia el futuro de una Bogotá distinta.
 
Pese a sus puntos en contra, él resalta que la imagen de la ciudad va a cambiar y que el trato con el medio ambiente va a ser más amable.
 
Asimismo, Jaime destaca que la seguridad va a mejorar, pues al no tener que cargar plata en los bolsillos (los usuarios del Sitp utilizarán tarjetas como las de TransMilenio), los delincuentes dejarían de subirse a mano armada a robarse el producido del día, como le ocurrió hace siete años, en su antiguo bus, en el barrio Banderas.
 
"De que roban, roban, pero esperemos que no sea como me sucedió: dos tipos se me subieron al bus. Uno con un 'changón', el otro con un cuchillo. Primero les hurtaron las pertenencias a los pasajeros y luego me quitaron a mí la plata. Me dejaron solo la moneda porque yo se los pedí".
 
Otro de los pocos puntos a favor que pesca Jaime con el SITP es que los conductores tendrán un salario fijo, no tendrán que recoger cada persona que vea para ganarse los 180 pesos por pasajero y su jornada laboral será de tan solo ocho horas, la mitad de las que trabaja actualmente.
 
Sin embargo, él y su familia están acostumbrados a un nivel de vida estable. Al recortarse las horas de trabajo, sus ingresos también. De $ 1.800.000 que gana aproximadamente al mes con su sistema de trabajo, su salario se reducirá a menos de la mitad, por eso en su casa tendrán que hacer algunos recortes presupuestales para poder pagar a tiempo los servicios y el arriendo. Todo, en total, le suma $ 650.000.
 
¿Y SI NO QUEDA EN LA SELECCIÓN DE CONDUCTORES?
 
"La verdad creo que sí me van a llamar, pues cumplo con todos los requisitos. Tengo edad para conducir, he hecho mis capacitaciones en el Sena y en la empresa y además tengo todos los papeles en regla. Esas son las condiciones y las cumplo todas. Solo resta esperar", explica Jaime con una actitud esperanzadora.
 
Aun así, sus preocupaciones continuarán hasta que tenga algún pronunciamiento oficial, pues su vida es conducir, no ha ejercido en otros campos y aún le quedan 10 años para alcanzar su jubilación.
 
A su vez, hace cuentas para sacar un préstamo o 'utilizar su colchón' con el fin de poner un negocio propio. No muy grande, ni nada ostentoso. Por el contrario, algo modesto, pero que con trabajo le brinde los resultados propuestos.
 
Por ahora piensa en un puesto de pizza de 1.000 pesos. Muy económico, por supuesto. Para esto ya tiene definido el lugar y su público objetivo: todos aquellos conductores que, como a él,  le afectará sus finanzas el Sitp.
 
Pase lo que pase con su trabajo como conductor, la idea de la pizza no se la saca nadie.
 
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